María de los Ángeles

Como veíamos en el artículo anterior, no sólo Disney es el creador de fenómenos musicales juveniles, también la plataforma para subir vídeos más popular de Internet: YouTube, es el culpable de que una gran parte de la población mundial mostrara su peor lado y el horror que puede provocar el fanatismo, y que el resto del mundo se uniera por una causa en común, o para ser más claros, un odio en común. Por supuesto, estamos hablando de Justin Bieber (Justino Castor en el habla hispana [sí, sabemos que castor en inglés es beaver]), quien aún siendo un niño quiso ser cantante y subió un vídeo a YouTube con el patrocinio de alguien y el dinero de no sé quién para que el mundo entero conociera su femenina voz, su infantil coqueteo y sus tristes canciones poperas de un chico enamorado del amor. Y pareció resultar, logró revolucionar las hormonas de millones de chicas que vieron en él a un atractivo joven (si no ha quedado claro, llevo dos largos artículos diciendo que los gustos de hoy ya no son lo de antes) y en un segundo plano, atesoraron en su mente y corazón estas canciones ligeramente superior a las del reggaeton con magistrales rimas como "baby, baby, baby, oh". Pero ojo, que Justin Bieber no sería más que un cantante ocasional que pasaría desapercibido para los jóvenes ya mayores, si no fuera por el surgimiento de un ejército de la peor calaña que es justamente la razón del odio de tantos hacia el cantante: las autodenominadas Beliebers. Ellas son las fanáticas acérrimas de Justin Bieber, la verdadera razón que provoca tener sentimientos asesinos hacia el joven canadiense que tan mal parado ha dejado a su país.
María de los Ángeles
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| Animals - Pink Floyd (1977) |
Debo primero admitir que yo no soy experta en música, no canto ni toco ningún instrumento, sólo soy una simple persona que gusta escuchar música sin que esta llegue a ser parte importante de su vida como sí a ciertos melómanos.
Parece ser que cuando uno llega a cierta edad, y aún siendo joven, comienza más a menudo a mirar hacia atrás y recordar aquellos buenos tiempos y compararlos con los actuales. Lo mismo hacen nuestros padres o nuestros abuelos cuando oyen la música que nosotros escuchamos y despectivamente la denominan "ruido" aludiendo a que la música de sus tiempos sí era música. Los de la generación nacida en los 80 o principio de los 90 crecimos escuchando aún a esas grandes bandas de rock hoy casi desconocidas por los niños, y vimos resurgir el pop, la música latina y un montón de géneros nuevos. Sin embargo y para desgracia de muchos, los nacidos a fines del siglo pasado y a comienzos de este no corrieron la misma suerte, ellos fueron testigos del que muchos consideran lo peor que le ha pasado a la música (subjetivamente hablando), de fenómenos musicales que hubiésemos deseado nunca aparecieran y la transformación de artistas consolidados en algo peor.
María de los Ángeles
Viajar en transporte público es en muchas ocasiones un tedioso viaje hacia un lugar aún más tedioso y cuando no se cuenta con una buena compañía, es necesario buscar alternativas para matar ese tiempo. Es por eso que tengo varias actividades en mente para realizar mientras espero mi lugar de destino:
La mejor opción es siempre llevar música -ya sea en mp3, mp4, iPod o un simple celular-, ir escuchando tus canciones favoritas en la micro y cantarlas de forma audible para que la gente te quede mirando y tú te rías de su amargura. Pero como no siempre contamos con ello, hay más alternativas.